La Trampa y una vuelta que valió la pena

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A Alejandro Spuntone, Garo Arakelian, Carlos Ráfols e Irvin Carballo hay que decirles que se queden tranquilos, que valió la pena la vuelta. Que valió la pena la espera de tantos años para verlos sobre los escenarios uruguayos. Que sientan orgullo, porque la gente no perdió las ganas de estar junto a ellos. Que era lindo ver grupos de cuarentones retomando el ritual de ir a ver a La Trampa. El de ponerse la remera negra con la estrella blanca de cinco puntas. Del que lleva la bandera. Del que ahora va con su pareja y su hijo pequeño. O del grupo de amigos que hizo propias esas canciones aunque eran muy chicos cuando La Trampa decidió hacer un impasse.   Hay que decirles, aunque ellos se dieron cuenta desde arriba del escenario, que valió la pena escuchar esos clásicos del rock uruguayo, que los temas no perdieron la magia. Que “Muerte serena”, “Calaveras”, “El poeta dice la verdad”, “Muere con la sonrisa”, “Yo se quien soy”, “Luna de marzo” , “Mar de fondo” o “Las décimas” aún son coreadas como antes. Puño en alto y garganta a reventar. Hay que decirles que valió la pena ver que las nuevas canciones, “El retador” y “Hoy vengo a ver”, ya prendieron en la gente.   A Spuntone, Arakelian, Ráfols y Carballo hay que decirles que valió la pena verlos casi como antes, pero con más canas y el pelo corto. Que no se necesita una larga cabellera si se tiene ganas de “peludear”, como varias veces lo hizo Spuntone. Que valió la pena ver que ustedes volvían a amar el tocar juntos.   Valió la pena volver a ver sobre el escenario a Sergio Schellemberg, el tecladista fundador de la banda. Y fue bueno luego verlo entre la gente, mirando el show como uno más del público. Y que también fue buena la inclusión de Santiago Peralta como guitarrista en estos shows en vivo, como apoyo para el lucimiento de nuevas y viejas canciones.   Hay que decirles que valió la pena que volvieran al Teatro de Verano. Que es el lugar masivo en el que mejor suenan sus canciones. Que ahí es el escenario en el que también pueden tocar canciones en un tono más “intimo”. Que un buen diseño de luces es suficiente y donde no son necesarias animaciones desde pantallas gigantes para dar un gran espectáculo.   Por último, hay que recordarles a Spuntone, Arakelian, Ráfols y Carballo que mucha cosa buena ha pasado para La Trampa en muy poco tiempo. Que desde que anunciaron en Yamp! la vuelta a los escenarios, en setiembre de 2016, agotaron las entradas de cinco recitales en el Teatro de Verano, lanzaron dos canciones nuevas, se presentó un libro repasando la trayectoria de la banda y llegaron al disco de platino por las ventas del álbum doble “Colección histórica”. Y que por eso, si bien aún falta mucho, este 2017 bien podrá ser recordado en la historia del rock uruguayo como el año de La Trampa.

Crónica: Miguel Acosta

Fotos: Pata Torres

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