Gustavo Cordera busca superar el miedo y dejar atrás el silencio

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Gustavo Cordera terminó su primer recital en Uruguay el martes 28 de febrero, minutos después de la una de la mañana. Lo hizo abrazado con los integrantes de su banda, La Caravana Mágica. Era la primera vez que se subía a un escenario en nuestro país tras el incidente que lo llevó a llamarse a silencio durante mucho tiempo. Quedaban atrás más de dos horas de canciones que recorrieron los discos solistas del artista argentino, más algunos clásicos de su época al frente de Bersuit Vergarabat. Durante todo el show planeó la sombra de sus declaraciones en un encuentro con estudiantes de periodismo en el instituto TEA, lo que le ha generado problemas a nivel judicial.

 Por Miguel Acosta - Foto: Josefina Tramontin

Después de cambiarse el mameluco de tonos naranjas que vistió durante el recital, Cordera recibió en el camerino a un grupo periodistas uruguayos. Sentado en la cabecera de una mesa rústica de madera, el cantante comenzó diciendo que trajo a este recital sus “miedos”.

“He vivido en el ostracismo durante los pasados siete meses. Veo un periodista y me pongo a llorar. Quedé muy conmovido con todo lo que pasó, fundamentalmente porque no recibí el beneficio de la duda. Y eso fue muy doloroso para mi, porque sentí una gran desilusión”, comenzó Cordera. Tuvo que llamarse a silencio “porque la fuerza de la condena era tan espectacular que me daba cuenta que no había nada que yo pudiera decir para poder defenderme”. Optó por el silencio y descartó ponerse en víctima.

Durante el concierto, Cordera se refirió en varias oportunidades a lo sucedido tras esas declaraciones en la charla en el instituto argentino TEA. Lo definió de una manera bastante drástica. Al incidente lo llama:”La Bestia”. Cree que la imagen de artista lleno de testosterona y machismo que arrastraba desde la época de Bersuit Vergarabat influyó negativamente.

Durante el recital en Medio y Medio, el cantante dejó estas frases:
- “Intentaré ser una persona correcta después de esta canción” (Antes de comenzar a cantar “La Soledad”)
- “Ando con miedo a cuestas pero voy a prenderme fuego en el escenario con todas las sonrisas de ustedes”.
- Antes de cantar “Sacate la gorra” dijo: “Me siento un esclavo de mi propia cabeza”
- “No tomo alcohol antes de los show para no envalentonarne; hay muchos periodistas en la vuelta”
- “¿Ustedes cayeron en las redes? Yo era un tipo libre y caí en las redes.(…) Me dieron por muerto ”
- “Hay que hacerse responsable desde el lugar que a cada uno le corresponde”
- “Siempre fui un tipo con muy mala prensa”
- “En pocos dias voy a enfrentarme a la justicia: pase lo que pase, siento una gran felicidad está noche. Voy a defenderme”.

Durante el encuentro con la prensa uruguaya, remarcó el trabajo y la fidelidad de su banda, La Caravana Mágica. “Hay que tener valentía para sacarse una foto conmigo. Muchos compañeros me han abandonado en el camino. Me ven y piensan que soy un leproso. Grabé participaciones en siete discos y la única banda que sostuvo mi trabajo fue la banda uruguaya Tribu Dy Rasta”, explicó.

En varias oportunidades, Cordera fue crítico con los medios. Más allá del escándalo, entiende que hoy no se difunden los lanzamientos de discos priorizando la repercusión de una noticia en las redes sociales. “Un gordo se tira un pedo en un video y tenés millones de views, pero presentás una obra artística y pasa desapercibido”, ejemplificó.

Siente que el arte uruguayo le sirve como apoyo, protección y estímulo. “Fui a ver las murgas Don Timoteo, La Clave y Los Curtidores de hongos. Las tres me estremecieron hasta lo más hondo. El arte, las letras, las voces, la actuación, el compromiso con lo que dicen es muy poderoso. Las murgas me están dando fuerza para no sentirme solo”, indicó.

Cordera dijo que seguirá promoviendo su disco más reciente, “Tecnoanimal”, el que se vio perjudicado por este escándalo. “El presidente de SONY me ofreció que hiciéramos un álbum nuevo, hacer borrón y cuenta nueva. Pero desisto de esa idea. Este es un hijo que nació y que va a ser”, comentó. Varios temas de este trabajo, grabado en Montevideo y con la producción del ex Calle 13, Visitante, sonaron en la noche de Portezuelo.

Durante el encuentro con los periodistas uruguayos, Cordera habló acerca de su presentación ante la justicia argentina el 15 de marzo, tras las demandas presentadas por el Consejo Nacional de Mujeres y el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi). Al respecto, dijo que “ésta fue una condena social hecha a través de los medios. No tengo que defenderme de lo que dije, sino de los medios. Tengo que defenderme de una acusación, de una condena. Ni siquiera fui juzgado. Fui condenado desde el primer instante en que se comenzó a replicar una opinión como si eso fuera una información real”.

La autocrítica de lo ocurrido en TEA
Cordera dio una nueva versión de lo que sucedió en agosto de 2016 en la escuela TEA Arte y reconoció que cometió el error de hablar de algo que no debía.
“He cometido un delito intelectual. Con 55 años, con un montón de experiencia vital, quise compartir algo con gente que no estaba preparada para recibirlo. Sobreestimé a la concurrencia. Pibes que recién comenzaban a estudiar periodismo, en un ambiente privado… Fui llevado por un pacto de protección y de confidencialidad que forma parte de esa invitación. Todos los artistas y pensadores que fueron a esos encuentros fueron pensando que iban a hablar libremente sin pensar que lo que dijeran iba a ser publicado. Yo sentí la libertad de bajar una información en ese momento, que no tiene por qué ser entendida, ser recibida por pibes que recién están empezando en el periodismo. Cometí el error de creer, fui muy ingenuo, de bajar una información que no fue entendida. Se sacó de contexto. ¿Alguno de ustedes vio la charla completa? Yo les aseguro que no la vio nadie. En esa charla hablamos de Andrés Calamaro, de las drogas, de la meditación, de un montón de cosas. Y en ese contexto también se hablo de una presunta violación, que yo no sabía ni siquiera que estaba acusado este chico (Cristian) Aldana, y en ese momento dije -y esto tiene que ver con sicología- y lo vuelvo a repetir porque lo dice Freud, Lacan y demás, hasta en las “Cincuenta sombras de Grey”, de que hay mujeres que tienen la fantasía de la violación para llegar a un orgasmo. No lo inventé yo. Lo dije claramente. Hasta cuando lo dije y vi la tensión dije: ‘si alguien tiene alguna duda que pregunte, para no hacer interpretaciones erroneas’. Pero no lo hicieron, porque los pibes ya tenían lo que iban a buscar: el escándalo, la difamación, el escarnio publico. Repito: he cometido un error fatal (…) Imaginate que, encima, cortás lo que estás diciendo. ‘Hay mujeres que necesitan ser violadas’ se fue deformando a ‘a las mujeres hay que violarlas’, se va deformando a ‘soy un violador’ y por último falta poco para que encuentren en el ropero de mi casa el arma con que se mató a Nisman. Yo veo todo eso y pienso: fui un perejil”.

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