Ready Freddie por Silvana Sandonato

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El pasado 5 de setiembre se cumplieron los setenta años del nacimiento de Freddie Mercury. Para los que suelen leer estas páginas, saben que lo adoro y quiero aprovechar la ocasión para chuparle las medias a más no poder sin ningún tipo de tapujo y trataré de convencerlos de que no hay mejor voz que la suya y de que su personalidad era algo fuera de este mundo. Hay músicos que me gustan, pero están los que banco a muerte, como a Freddie (y al Pity Álvarez). No sé si vieron la película Lilo & Stitch (sí, la de Disney del tiempo del ñaupa). Lilo era fan de Elvis y cuando se enfrentaba a una situación complicada de la vida se preguntaba ¿qué haría Elvis ante esta situación? Bueno, así es lo mío con Freddie y pienso que es la mejor forma de ser fanática de alguien. Ojalá les pase.

Quizás algunos de ustedes no sepan que Freddie nació en Zanzíbar, Tanzania, y que su verdadero nombre era Farrokh Bulsara. Venía de una familia Parsii y estudió en la India. Después la familia Bulsara se mudó a Londres por temas políticos y ahí apareció Freddie Mercury. Tuvo durante muchos años una novia, Mary Austin, que después de que saliera del closet se transformó en su mejor amiga. Al morir, le dejó buena parte de su fortuna a ella, otra a sus colaboradores y otra a sus gatos, Tom, Jerryii, Oscar, Tiffany y Delilah. Y se murió de sida, enfermedad que trató de ocultar, pero que al final ya no podía. La forma en que alguien afronta una muerte anunciada es la muestra más certera de su personalidad.

No quería que nadie supiera que estaba enfermo y que se iba a morir, pero sólo porque no quería que se hablara de él ni que se compadeciera de él gente que ni lo conocía. Y la forma en que lo reveló a sus más cercanos fue tipo: “ah, me olvidaba de comentarles, tengo sida”. No quería que se supiera porque, supuestamente, no quería que la gente comprara los discos de Queen por lástima.

Perdón, quisiera volver al tema de los gatos y ocupar un par de renglones con algunos comentarios al respecto. Porque además de querer convencerlos de que Freddie es digno de la reverencia mundial, también me gustaría convencerlos de que los gatos son unos animales encantadores y que hacen más feliz la vida de las personas. A sus detractores quería contarles que, a diferencia de lo que dicen sobre su desapego e infidelidad, Delilah, una de sus gatas, estuvo en la cama con Freddie hasta tu último minuto de vida. Listo, era eso nomás.

Dicho esto, me dispongo a seguir.

A Freddie no le gustaba dar entrevistas. Le fastidiaba sobremanera. Ustedes se preguntarán por qué. Para mí es bastante simple: no se tomaba demasiado en serio. Si uno no se toma demasiado en serio ¿por qué los demás deberían hacerlo? ¿Por qué debería tener alguna importancia lo que uno opine sobre algo? Está bueno que una doña nadie como yo piense así, pero que Freddie Mercury pensara así es imprescindible. Y siempre decía cualquier disparate cuando le preguntaban pelotudeces. Pero parte de esos disparates, a veces, tenían algo de una sinceridad muy brutal y de total ausencia de autojustificación. Por ejemplo con el tema de la guita. A Freddie le gustaba ser autosuficiente. Dijo: “Nunca podría ser una persona mantenida. Nunca en la vida. (…) Pero creo que mi máxima ambición es que alguien realmente rico y famoso viniera y me dijera: ‘me encantaría mantenerte’, simplemente para luego decir: ‘no, las pelotas’”. A mí a veces me pasan esas cosas de íntima histeria, pero no las digo porque queda mal. Uno se cuida de no ser un histérico. Freddie no, por eso también lo respeto.

En una parte de su libro autobiográfico habla largo y tendido sobre cómo gastaba su dinero. Dice que gastarlo es la forma de que la máquina siga funcionando. Gasta y genera la necesidad de seguir ganando dinero y así. Pero en un momento dice algo que me pareció fantástico. Nunca nadie había definido la coquetería de una manera tan maravillosa y desopilante: “Siempre quiero tener buen aspecto, porque la gente que te convierte en una presunta estrella en este negocio tiene derecho a verte siempre como una estrella”. Es tan genio.

Y aunque le gustara y se esmerara por lucir bien, también me encanta reconocer que había cosas que estaban más allá de las apariencias y que no se podían tocar por más feos que fueran: sus dientes. En realidad no es que fueran feos, es que tenía demasiados, cuatro más de lo normal. La condición de dientes supernumerarios de Freddie era bien conocida por él. No es que no se hubiera dado cuenta de que tenía las teclas un poco salidas para afuera. Si bien le generaba un gran complejo tener esa sonrisa de dientes importantes y desordenados, nunca se los tocó porque estaba profundamente convencido de que de habérselos arreglado (por una cuestión estética) habría modificado la forma en que el sonido de su voz resonaba en su boca y, por lo tanto, habría alterado su timbre. Lo del “tegobi” no era por moda, hacía todo lo posible por disimular lo indisimulable. Solía decir que no tenía nada que esconder, salvo sus dientes.

Ah, y algo que me encanta de Freddie, pero que me encanta mal (a mi editor no le gusta que use un lenguaje tan “oral” para escribir, pero bueno, me sale así, espero no me censure), que les parecerá una minucia pero a mí no me parece tal, es que usa muy a menudo el “querido”. Yo lo uso pila, amo decirlo, se me pegó, no sé si de escuchárselo a Freddie o a Mirtha Legrand. Me da como una cosa de confianza en la desconfianza, de “me caés bien, no te adoro, pero me caés bastante bien por lo poco que te conozco y las diferencias que podamos tener”. Sí, todo eso me da. A veces, que alguien te comunique indirectamente que no piensa que sos un idiota está bueno.

Con Freddie tenemos muchas cosas en común. Nos gustan los gatos, decir “querido”, tener los dientes torcidos (si bien yo me los arreglé de chica y parece que fueran naturales pero no lo son) y el canto lírico (este gusto lo heredé de mi viejo, no es que sea una de esas que andan buscando cosas raras para que le gusten). Su rango vocal era de tres octavas (el mío es de un octavo de octava, o sea, sin rango) y si bien no era un tenor, se las arregló bastante bien para grabar un disco de ópera nada menos que junto a Monserrat Caballéiii. Así era Freddie, capaz de grabar un disco que se llamara “Mr. Bad Guyiv” y otro de ópera. Con Monse, como Freddie la llamaba, se hicieron muy amigos y ella realmente lo quería. Siempre habló maravillas de Freddie y se le llenaban los ojos de lágrimas cuando, después de muerto Freddie, lo hacía. En una aparición en la televisión española confesó que le preguntó a Freddie por qué las bandas de música como la suya demoraban tanto tiempo en escribir una canción que duraba cinco minutos cuando ella podía grabar la Aídav en quince días, y Freddie le dijo que era algo muy simple de entender: “Ustedes tienen a Rossini, a Verdi, a Puccini que fueron genios que armaron un mundo, ustedes sólo tiene que adentrarse en él. Y, además, ustedes tienen tres actos para contar una historia, yo sólo tengo cinco minutos para contar la mía”.

Y si bien a Freddie no le gustaban para nada las entrevistas y sólo las concedía porque no le quedaba otra y era parte del trabajo, quiero creer que hubo una entrevista que sí le gustó. En 1981, cuando Queen recorre América del Sur, llegando a Argentina, Brasil y Venezuela, y se presenta en el estadio de Vélez Sarsfield, en Buenos Aires, hubo una entrevista que le hizo China Zorrilla. Y China, al igual que yo, quedó embobada con Freddie. Muchos años después dijo: “Le hice un reportaje hace 30 años y él se quedó impresionado con lo firme que estaba yo. Era muy joven él. Estuve diez minutos charlando. Y, la verdad, no te voy a inventar, me enamoré de ese tipo. Absolutamente era un ser irresistible. (…) No sabía muy bien quién era en ese momento, pero me encantó. Yo le dije que me cuente de su vida y también qué música cantaba. Parece que le encantó porque estaba harto del piropo y del elogio. Como yo hablo bastante bien inglés, ese día estaba bastante canchera. Y así fui descubriendo a ese flaco feo sin darle mucha importancia. Pero sin duda me había encantado.” Cuando leí esto pensé que era otro de los cuentos míticos e incomprobables de la vieja China, pero esta vez no fue mentira. Y hasta debo reconocer que no hay casi exageración en lo que dice. Al principio Freddie le dice: “¿Cuál es la pregunta?” de forma muy ruda, demostrando la pudrición de estar contestando cien veces lo mismo desde hace horas, pero China le sale con la poesía y la política y se nota que ahí Freddie hace un cambio y se copa bastante. Hay un registro que se ve como el traste en Youtubevi que acredita las declaraciones de la actriz. Muy profesional lo mío.

Y ya para ir terminando, les quiero dejar un video que no entiendo cómo no es viral de por vida. Cada vez que lo veo soy feliz. Por favor, (en serio) no se pierdan la entrevista que le hizo la simpática Gloria Maríavii a Freddie la vez que Queen tocó en el Rock in Rio, en la preciosa Barra de Tijuca, en 1981. No tiene ningún tipo de desperdicio.

¿Ya adoran a Freddie? ¿Sucumbieron a su encanto? Realmente espero que sí. Ha habido pocos encantos como este. Sobre el escenario, Freddie fue todo lo dramático que no fue en su vida privada. Fue un great pretender, como somos un poco todos. Pero él lo tenía muy claro. Yo veo ahí su grandeza. ¿Vos lo tenés claro?

Unas pocas notas del autor:

i Wikipedia dice que los parsis son los miembros de una comunidad que habitan en el oeste de la India, especialmente en la ciudad de Bombay. Descienden de los persas que emigraron a la India a mediados del siglo VII para escapar a la persecución religiosa de los invasores musulmanes. Otro parsi famoso fue Zubin Mehta, un director de orquesta que me gusta mucho. Si vas a comprar un disco de ópera, pedí que él sea el director. Ya me lo vas a agradecer.

ii Me parece estupendo que tuviera un gato que se llamara Jerry.

iii Wikipedia dice que Monserrat Caballé es una cantante lírica española con tesitura de soprano. Considerada una de las más grandes sopranos del siglo XX, es especialmente admirada por su milagrosa técnica vocal y sus interpretaciones del repertorio belcantista.

iv Wikipedia dice que Mr. Bad Guy es el primer álbum en solitario de Freddie Mercury, cantante y líder del grupo Queen, lanzado en 1985. Este álbum representó el único trabajo en solitario de Mercury editado en vida, más allá de su colaboración con la soprano Montserrat Caballé para el LP Barcelona, de 1988.

v Wikipedia dice que la Aida es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Antonio Ghislanzoni. Fue estrenada en el Teatro de Ópera del Jedive en El Cairo el 24 de diciembre de 1871.

vii Acá les dejo lo que dice Wikipedia sobre la no muy avispada Gloria María. Parece que Brasil es un país muy generoso, porque además de esta entrevista tan particular que le hizo a Freddie, también entrevistó a Michael Jackson y a Madonna. https://pt.wikipedia.org/wiki/Gl%C3%B3ria_Maria

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