Entrevista con Wolff, “eslabón perdido del rock de los ochenta”

wolff final

Alejandra Wolff y Gabriel Brikman son el corazón y la mente detrás de la banda uruguaya Wolff. Con el pasado común de haber formado parte de La Tabaré a principios de los noventa, el nuevo grupo acaba de lanzar su primer disco, “Primer Ángel” y lo presentará este jueves 11 en la Sala Zitarrosa. Antes de ese recital, en Yamp! entrevistamos a Brikman y Wolff.

Por Miguel Acosta

¿Cómo nació este proyecto musical?
ALEJANDRA WOLFF: Nace a partir de un sueño de Gabriel y de una necesidad mía, personal, de volver a la música desde otro lugar, componiendo y explorando un rol más proactivo. De hecho, la propuesta de Gabriel me encontró componiendo, escribiendo y reescribiendo viejos textos. PorquE la necesidad de escribir y hacer canciones está conmigo desde que me conozco. Simplemente no había llegado el momento indicado.
GABRIEL BRIKMAN: Tal como lo dice Ale. En algún momento sabré si fue una epifanía, un momento interdimensional o simplemente un impulso, porque todo se alineó de una forma que no es común… era como que había una energía, un camino a seguir. Lo concreto es que nos vinos y nos conectamamos y maquetear 5 canciones fue cosa de un mes y en la previa a la Navidad de 2015 el CD estaba camino al sello.

¿En algún momento tuvieron dudas en cómo iba a terminar el proyecto?

GABRIEL BRIKMAN: Y… yo a Ale no la veía desde mi salida de La Tabaré. Luego tomé el camino de un proyecto personal y terminé en Chopper. Fijate que me consagré casi 20 años en exclusiva al metal. Desde esta óptica como que no había mucha compatibilidad. Sin embargo, el reencuentro con La Tabaré en los 30 años me recordó muchas cosas. Nos volvimos a ver con Ale y conectar. Luego de eso y de la “chispa mística” de fines de noviembre, yo visualicé el proyecto y comenzó el trabajo de aterrizar los temas, arreglar, grabar, producir y todo lo que conlleva el trabajo de realizar un disco
ALEJANDRA WOLFF. Personalmente, me dejé guiar por mi intuición. Todo se dio de una forma que sentí que no debía dudar, que no era necesario. Sin lógica, pura corazonada.

 ¿En qué cosas sabían de antemano que iban a coincidir?

ALEJANDRA WOLFF: En el tipo de música que íbamos a hacer: que queríamos hacer rock y en que debíamos ser eficientes a la hora de trabajar, ya que ambos tenemos vidas llenas de actividades y responsabilidades. En que queríamos hacer algo en serio y divertirnos mucho, en que queríamos subirnos al escenario y arder como a los 20.
GABRIEL BRIKMAN: Tomando la imagen de un sastre o modisto, vestir musicalmente los textos de Alejandra con mi estilo fue muy sencillo. Me era natural pensar que le iba a quedar bien, ja ja. Creo que una de las cosas que me traje de ‘la chispa mística’ fue el norte estético y visualizar de dónde venimos, de qué Uruguay, la música que curtimos y que nos moldeó como artistas… En fin, un sin número de factores artísticos y emocionales.

 ¿Cómo se fue armando la banda?

GABRIEL BRIKMAN: Es otra cosa curiosa del proyecto. La banda se formó mientras se grababa el disco. Nosotros entramos a estudio con las cuerdas ya producidas por mí y las baterías escritas. El proceso permitió liberar a Ale a nivel de tiempos para poder grabar mientras dábamos con los integrantes. Y en una sesión de estudio, Gastón Lorenzo se presentó y me dijo que quería estar. Le dije que tenía 15 días para estudiar y 6 horas de prueba. Se dio tal cual y en 6 horas de estudio tenia las baterías grabadas. Simplemente brillante. En paralelo se nos unió Guillermo Albano, quien preparó el material y empezó a ensayar con nosotros finalizada la grabación, ya en el proceso de la mezcla. Y para este show nos acompañará Ernesto Ferraro, guitarrista de Chopper, con quien no coincidí nunca pero nos une una amistad de décadas y la misma pasión por el rock.

 ¿Cómo fue el proceso de composición de las canciones que forman parte del disco debut de la banda, ‘Primer ángel’?

ALEJANDRA WOLFF: El proceso de componer fue muy mágico, divertido. Sentí un entusiasmo enorme de tener mi propio proyecto entre manos. Tenía la casa llena de papeles y cuadernos, escribiendo, reescribiendo, oyendo la música que Gabriel me pasaba, armando líneas melódicas para las bases de Gabriel, mandándonos whatsaps con sugerencias. Fue muy divertido y descubrí que podía hacer canciones y melodías, que tenía todo ese universo agazapado esperando que le abriera la puerta. Amé ese proceso, lo amé.

 Tomaste las tareas de productor y el de guitarrista, ¿cómo se compaginaron estas dos tareas dentro de la banda?

GABRIEL BRIKMAN: Fue como comenzar a desdoblarme como en una especie de viaje astral, donde veía al guitarrista a la distancia, en una perspectiva. Y a veces era crudísimo conmigo mismo. Pero a la vez era un espiral ascendente como instrumentista, como compositor arreglador y como productor en sus múltiples facetas. Fue muy natural pero a la vez con un compromiso total en todas las áreas. El disco lo abordé desde muchos ángulos, ya que es un proyecto Pentagram, que es mi “agencia boutique”. Al abordarlo de forma integral, mi tarea era visualizar el todo. Desde el logo, el rol de Ale, la banda, la música, el disco con su arte, como comunicarlo, el primer video. En fin, esa visión había que bajarla de forma ordenada, disciplinada, integradora con Ale y a la vez construir un proyecto.

 ¿Y cómo fue el proceso de grabación de este disco? 

GABRIEL BRIKMAN: Fue un proceso, ante todo, muy ordenado. Se sabía para dónde se iba. El trabajo básicamente era llegar a esa zona estética, pero estaba clarísima la dirección. La interpretación musical se ajustó a cada uno y al proyecto. Se grabaron las cuerdas en los Nanostudio que es mi micro o “nano” estudio y teníamos las baterías escritas. Ale fue al estudio ya con el manto de cuerdas y la batería. En El Ombú grabamos las voces y se une Gastón para grabar y a su vez replicar las baterías escritas. El proceso, si bien no fue ortodoxo, fue el justo para el modelo de producción y la realidad de la banda. Fue muy rápido y me permitió hasta poder remezclar algunos tracks en un estilo más 80′s maxi single. Estoy muy muy satisfecho con este proyecto.

 El disco recién está en la calle en estos días y sus canciones casi que se podrán escuchar por primera vez en la Sala Zitarrosa. Si tuvieran que describir este álbum, ¿cómo lo harían?

GABRIEL BRIKMAN: Tiene muchas definiciones. Un disco personal. Un disco de rock y de rock uruguayo. Un disco integrador… Pero, ya que me das la opción de ir más allá, para mí es como un eslabón perdido de ‘aquella época de fines de los 80′. Siento eso. Es como un disco síntesis de dos rockeros uruguayos que están en un momento clave de sus vidas. Un disco muy real y sentido.

 ¿Qué significa ponerte al frente de un proyecto que lleva tu apellido por nombre?

ALEJANDRA WOLFF: Es una gran responsabilidad, es un desafío. No tanto porque lleve mi nombre, sino porque voy a ser la anfitriona del espectáculo. Eso es nuevo. Es un gran protagónico, si fuera teatro. Si bien tengo una banda enorme al lado, el mascarón de proa soy yo. Tengo años de escenario, pero a veces, antes de subirte, te parece que no sabes nada, que tenés los mismo miedos de siempre. Luego todo fluye, bajan los ángeles y las hadas, y los años de tablado y trabajo salen todos juntos. Y por otro lado, no hay nada que perder, todo para disfrutar. Queda todo por vivir.

¿Cómo va a ser el recital de la Sala Zitarrosa?

GABRIEL BRIKMAN: Precioso, definitivamente divino. Una hermosa sala, una banda a estrenar con canciones a estrenar, disco a estrenar ‘¡de paquete!’ jajaja. Yendo directo a lo que preguntas, un show muy energético y emotivo con muchísimos climas, tal como es nuestro disco ‘Primer Ángel’, pero con el feel del en vivo.
ALEJANDRA WOLFF: El recital del 11 va a ser un bautismo, un nacimiento. Presentamos todo, banda, disco… Va a ser un recital de rock, pero lleno de climas, como es el disco mismo. Vamos a tener invitados y tocar algunos temas más de los que aparecen en el disco. Y yo sé que la sala va a estar llena de expectativa, pero también llena de afecto, eso lo sé. Espero, en lo que me toca, ser buen nexo entre las canciones y el público y logra comunicar, llegar. Pero ese es mi deseo, esto depende de las dos partes, como en el amor. Esperemos que los amantes tengan la química necesaria para que el 11 explote.

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