El talentoso Sr. Pity Álvarez por Silvana Sandonato

pity

“Para el stress hay pastillas, para la responsabilidad no hay nada”

Pity Álvarez

Este no es un post original. Se ha hablado mucho de todo lo groso que es Pity, pero como me di cuenta de que hay gente que todavía no lo sabe, bueno, se lo cuento. Hay un dicho que dice, valga la redundancia, que tanto va el cántaro a la fuente que se termina rompiendo. No sé si esto pasa por el prejuicio de que la mayoría de los rockstars, sobre todo los argentinos,  son agrandados y tarados; o porque estamos hablando de un personaje que parece estar totalmente rayado pero que, créanme, está mucho más lúcido de lo que se puede ver a simple vista. Parecería que Pity está todo el tiempo tratando de tentar a la muerte para hacerse el coso (frase muy oral con la que intento irritar a mi editor, creo que lo logré), pero estoy convencida de que no es así, estoy convencida de que Pity hace la suya y hace lo que puede, como todos. A algunos nos sale peor, a otros les sale mejor; es cuestión de un montón de cosas.

A pocos rockeros admiro tanto. Pity es de esos que banco a muerte. Aunque la mayoría de las veces derrapa, hay algo en sus formas que conquista mi corazón y me hace quererlo. Uno se siente comprendido por el Pity. No diría identificado porque no le doy al paco y porque si hay algo que no soy es rolinga (antiguamente, un rolinga era un individuo fanático del rock, más bien cheto, que se la daba de Mick Jagger pero, con el surgimiento en la Argentina de bandas como las del Pity, Viejas Locas e Intoxicados -entre otras en las que no estaba el Pity, claro-, surgieron los rolingas más andrajosos, más marginales y menos caretas, según mi limitado entender). El talento del Pity es ser el Pity. No quisiera que esto resultara algo así como “Diez razones para adorar al Pity Álvarez”, porque sería muy bizarro, pero creo que es más o menos lo que va a quedar. Fui mechando un par de entrevistas que le hicieron con algunas cosas que pienso yo.

“Sí (voy a ir a ver a los Rolling Stones), pero no acá. Quiero ir a Brasil, al concierto que van a dar en Copacabana (en 2005). Los brasileños no son tan rockeros y acá el público es muy… efusivo. Estos recitales hay que verlos bien, en el medio del campo, y acá es un quilombo: te desconcentran, te cantan en los oídos”

Y es que el Pity del típico rockstar no tiene nada. No se cree nada. ¿Te lo imaginás al Pity diciendo: “Calamaro no existís”? Y no. Nunca. Cuando puede articular bien las oraciones, siempre es más que interesante escuchar lo que tiene para decir. Parece que entiende bien lo que pasa a su alrededor, lo analiza y tiene la capacidad de sacar algo en limpio que te deja pensando un poco. Tiene esa cosa de predicador que hace que todo lo que sale de su boca te convenza un poco. Quizás sorprenda que, hoy por hoy, le sigan saliendo frases tan coherentes a veces y tan incoherentes otras. Pero, incluso en la incoherencia, tiene una originalidad muy poderosa. Es humilde y es como uno, pero también es enigmático. Dan ganas saber lo que pasa por adentro de la cabeza del Pity. Es la cosa viviente menos careta, pudiendo re serlo, que he visto.

Y aunque no sea nada del otro mundo tener una carrera -no te hace mejor ni peor- Pity estudió y le iba bastante bien.

“Prueba de Física. Después de cuarenta minutos seguíamos todos con las hojas en blanco, menos Pity, que la tenía muy clara y ya tenía todo resuelto. Arriesgándose increíblemente, nos fue pidiendo, una a una, nuestras hojas, que le fuimos pasando en cadena de manos cada vez que el profesor caminaba a espaldas nuestro, por el pasillo entre los bancos. Poco a poco fue haciendo las pruebas de sus siete u ocho compañeros más íntimos. Ese día zafé gracias a Pity”

Chorza Incardona, amigo del secundario.

 

Aunque no era de tener muy buena conducta. La leyenda cuenta que cuando se hacía la rata iba a la casa de su abuela que lo esperaba con algo de comer. Ella lo quería tanto que no buchoneaba que faltaba a clases.

“Yo tenía una abuela que quería mucho. Un día hicimos un pacto: ella me pidió que cuando muriera yo hiciese un velador con su cráneo; a cambio le pedí que mandara una señal desde el más allá. Murió y yo no cumplí. Porque era menor y no me dejaban retirar sus restos. Ella sí cumplió”

 

Se recibió de técnico electro mecánico. Cuando le preguntan sobre su profesión dice: “técnico electro mecánico y me animo a tocar la guitarra y cantar”. Antes de dedicarse a la música trabajaba de encargado de seguridad de higiene en una fábrica. Insistía en que en el lugar los matafuegos no estaban cargados y que era peligroso, pero le decían que no había presupuesto para cargarlos. Un día, hubo un incendio en la fábrica y Pity se quemó el 80% del cuerpo. De eso le quedaron secuelas psicológicas que le provocaban alucinaciones de cosas que se quemaban. De ahí surge la canción “Fuego”, pero como no es de mis favoritas voy a poner otra.

“Lo que me interesa es que se entienda lo que canto”

 

Debido a mi fecha de nacimiento entré de lleno en la época de Intoxicados, que es una banda mucho menos stone que Viejas Locas y más suavecita, como me gusta a mí (canciones de Viejas Locas como “Me gustas mucho” me parecen puaj, mal. No es que sea un mal tema, será porque lo gastaron tanto, pero no me da nada, en el mejor de los casos. Debe ser porque dice “nena”. Odio eso). Me gusta que las letras sean bien explícitas y sin demasiada parafernalia. Y no es por desmerecer a otros (aunque capaz que sí), pero yo nunca entendí una sola letra de Los Redondos, por decirte algo. Las de Pity, por el contrario, son pequeñas historias con las que uno conecta rápidamente y comprende perfectamente de lo que se está hablando. Generalmente son sobre la realidad que lo rodea, sobre él mismo, sobre las cosas a las que le tiene fe, como el sol, o sobre el porqué de la existencia humana. Una de las canciones más lindas sobre dos personas que se quieren que he escuchado es “Nunca quise”. Estoy en todo de acuerdo con esa canción. Me toca el corazón de verdad y no cae en ningún momento en la palomada. En canciones como “Una vela”, donde hace una especie de denuncia social, y en “Reggae para Mirtha”, donde critica el culto a lo más superficial que tiene una persona, su propia piel, literal (y profundo también, eh), tampoco hay que hacer grandes esfuerzos para comprender de qué va la bocha. Además que hay que reconocer que se mete con el estilo de música que se le ocurre.

“No me interesa ni un poco (ir a almorzar con Mirtha). Ahí va gente conocida que dice boludeces, no va ningún científico. Pero bueno, ese tema, Reggae para Mirtha, sale ahora pero es viejo. Era de la época en que me fijaba lo que hacían los demás. Por suerte cambié, mi cabeza creció”

 

A sus 45 años, Pity sobrevive. Si bien está bastante lento, sigue estando vivo. Después de haber hecho de todo con su cuerpo, resiste. Es un talento, hay que decirlo. Estuvo doce días sin dormir, se droga mucho (capaz que ahora no, ponele) y pasó por una etapa en la que sólo comía desperdicios o comida muy podrida, tipo con hongos, porque decía que lo hacían más fuerte.

“Es tan fácil todo que hay que complicársela un poquito para no decir que fuiste un ladrillo más en la pared”

Pity Álvarez

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