¿Dejarías de escuchar música por un año? Por Silvana Sandonato

musas

Supongamos que, por algún motivo, no podés escuchar más música por todo un año. Supongamos, además, que el motivo es que a cambio te dan un millón de dólares. Sí, ¡un millón de dólares! (no sé por qué hasta las suposiciones están dolarizadas. Como soy defensora de la pesificación de la economía nacional, voy a suponer que a cambio te dan ¡treinta millones de pesos[i]!). De hecho sería interesante hacer el ejercicio social de encerrar a algunas personas adentro de una casa sin poder escuchar música, ni cantar, ni nada relacionado por un año. Sería más interesante que Gran Hermano.

Simplemente no puedo imaginar ese escenario. Es decir, en este momento estoy escribiendo y escuchando música al mismo tiempo (ahora suena “Love of my life”[ii]) y voy tarareando la letra en voz baja (You will remember/ When this is blown over/ And everything’s all by the way). Mañana, cuando me levante, voy a escuchar música en la radio mientras desayuno. Después, cuando me suba al bondi, me voy a calzar los auriculares y a escuchar música. Cuando llegue a la oficina, mientras trabajo, voy a estar escuchando música. Es lo que hago todos los días. ¿Cómo podría acostumbrarme a algo diferente? No, señor. Creo que, aunque quisiera, no podría hacerme de esos treinta millones de pesos. Hay motivos emocionales, utilitarios y etimológicos.

Los emocionales

Sí, soy bastante adicta. Pero porque me gusta más el lugar al que voy con la música que al que me lleva el bondi[iii]. Es como que te ponés a escuchar música y como que[iv] algo se separa de tu cuerpo y anda por ahí actuando las letras de las canciones que estás escuchando en las locaciones que tu imaginación arma. Te vas a un refugio en un universo paralelo en el que estás mucho más a gusto que en tu oficina, casa, o lo que sea, porque ahí hay alguien que te entiende y, de alguna manera, te hace sentir que no estás tan solo, mientras vos tipeás en la computadora y todo eso pasa en algún lugar de tu cerebro.

Los utilitarios

Me imagino como imposible mi rutina de ir caminando al club (trayecto que me lleva media hora de ida y media de vuelta) sin música. ¿Qué tengo que escuchar? ¿El tránsito? Me gusta ir cantando, haciendo de cuenta de que en realidad lo hago bien. Cuando algún otro transeúnte se acerca demasiado a mí, me callo. Aunque a veces no me importa el ridículo y sigo vociferando alguna canción de la extensísima playlist: “música para ir caminando al club y cantar en voz alta cuando nadie se acerca demasiado”. Otro motivo por el cual no se puede vivir sin música es porque tapa, en gran medida, sonidos molestos. Los ronquidos del tipo que va al lado en el viaje Montevideo – San José (viejo, son menos de dos horas de viaje, dormí en tu casa), los ruidos de los vecinos (cualquiera sea aunque sé que todos van a pensar en cierto tipo particular) y el del niño que, por algún motivo, parece estar siendo acribillado arriba del bondi.

Los etimológicos

Siempre me pregunté qué es lo que desencadena todo eso. La novedad fue que esta vez no tuve ninguna epifanía, ninguna hipótesis convincente surgió y, por lo tanto, decidí investigar en la etimología de la música. Siempre que uno no sabe qué onda con algo, hay que indagar en la etimología. Mi profesor de idioma español del liceo estaría orgulloso[v]. Etimológicamente, la música viene del griego mousike, palabra que hacía referencia a la educación del espíritu, la cual se lograba gracias a la intervención de las musas de las artes[vi]. Por lo tanto, para los griegos, la música es una forma de educar el espíritu. Pitágoras[vii], Platón[viii] y Aristóteles[ix] fueron los nombres con los que me empecé a cruzar en la investigación. Pensé: “¡qué bien! Siempre me gustó la filosofía”. Mi profesora de filosofía del liceo estaría… (sí, orgullosa, ya sabemos).

Y Aristóteles estaba muy preocupado por el lugar que debía tener la música en la educación. En su obra La política dice: “La música es, pues, un verdadero goce; y como la virtud consiste en saber gozar, amar, aborrecer, como pide la razón, nada hay tan poderoso como el ritmo y el canto de la música, para imitar, aproximándose a la realidad tanto como es posible, la cólera, la bondad, el valor, la misma prudencia, y todos los sentimientos del alma, como igualmente todos los opuestos a éstos. Los hechos bastan para demostrar cómo la simple narración de cosas de este género puede mudar la disposición del alma; y cuando en presencia de simples imitaciones se deja uno llevar del dolor y de la alegría, se está muy cerca de sentir las mismas afecciones en presencia de la realidad”.

¿Me parece a mí o Aristóteles me copió un poco? Porque, si bien está clarísimo lo que plantea (ponele), está diciendo lo mismo que dije yo pero con otras palabras. Claro, más técnicas. Yo podría haber sido filósofa también. Supe apoyar mi trasero[x] en algún salón de la facultad de humanidades por dos semanas, pero ya era demasiado tarde. Ya no era inteligente como cuando era más joven. Cuando estaba en el liceo leía libros que hoy por hoy, el hecho de mirarlos de lejos, me adormece. Y lo peor, aunque soportara la somnolencia, no los entiendo. Los años me hicieron más idiota. Atrás quedaron las lecturas de Kierkegaard[xi] y Heidegger[xii], mis favoritos. A mayor educación, me volví menos inteligente[xiii].

Sí, me fui un poco por las ramas esta vez (más de lo normal). Esta vez no tengo hipótesis, ni historias de rockers, ni videos complementarios a esas historias (iba a poner el link de “Vivo per lei” de Andrea Bocelli – que es una canción bastante paloma dedicada a la música y de todo lo que nos da – pero este es un blog de rock, no da, viste), ni cierro con una gran reflexión final que los deje a todos pensando (eso siempre pasa, ¿verdad?), ni nada. Esta vez simplemente quería contarles qué es lo que me pasa a mí cuando aprieto[xiv] play.



Notas del autor:

[i] Esta cifra puede variar según la cotización de la divisa norteamericana del día.

[ii] Es una canción de Queen. Es divina.

[iii] Esta frase es súper cursi pero es verdad.

[iv] Me he dado cuenta que uso pila “como que”.

[v] Usted ya se habrá dado cuenta que parte del encanto de estas humildes páginas es hacer sentir orgullo a los profesores que me enseñaron algunas cosas durante mi formación académica.

[vi] Wikipedia dice que las musas de las artes eran:

  • Calíope (Καλλιόπη, ‘la de la bella voz’); musa de la elocuencia, belleza y poesía épica (canción narrativa).
  • Clío (Κλειώ, ‘la que ofrece gloria’); musa de la Historia (epopeya).
  • Erato (Ἐρατώ, ‘la amorosa’); musa de la poesía lírica-amorosa (canción amatoria).
  • Euterpe (Ευτέρπη, ‘la muy placentera’); musa de la música, especialmente del arte de tocar la flauta.
  • Melpómene (Μελπομένη, ‘la melodiosa’); musa de la tragedia.
  • Polimnia (Πολυμνία, ‘la muchos himnos’); musa de los cantos sagrados y la poesía sacra (himnos).
  • Talía (Θάλεια o Θαλία, ‘la festiva’); musa de la comedia y de la poesía bucólica.
  • Terpsícore (Τερψιχόρη, ‘la que deleita en la danza’); musa de la danza y poesía coral. Acá vale la pena recordar esta genial pieza humorística de Les Luthieres inspirada en esta musa. https://www.youtube.com/watch?v=8SCFOjFcWvo
  • Urania (Ουρανία, ‘la celestial’); musa de la astronomía, poesía didáctica y las ciencias exactas.

[vii] Wikipedia dice que Platón fue un filósofo griego seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles.

[viii] Wikipedia dice que Pitágoras de Samos fue un filósofo y matemático griego considerado el primer matemático puro. El pitagorismo formuló principios que influyeron tanto en Platón como en Aristóteles y, de manera más general, en el posterior desarrollo de la matemática y en la filosofía racional en Occidente.

[ix] Wikipedia dice que Aristóteles fue un filósofo, lógico y científico de la antigua Grecia, cuyas ideas han ejercido una enorme influencia sobre la historia intelectual de Occidente por más de dos milenios. Fue discípulo de Platón y de otros pensadores durante los veinte años que estuvo en la Academia de Atenas. Fue maestro de Alejandro Magno en el Reino de Macedonia. En la última etapa de su vida fundó el Liceo en Atenas, donde enseñó hasta un año antes de su muerte.

[x] Hoy estoy fina.

[xi] Wikipedia dice que Sören Kierkegaard fue un prolífico filósofo y teólogo danés del siglo XIX. Se le considera el padre del Existencialismo, por hacer filosofía de la condición de la existencia humana, por centrar su filosofía en el individuo y la subjetividad, en la libertad y la responsabilidad, en la desesperación y la angustia. Le banco a full los trapos a este flaco.

[xii] Wikipedia dice que Heidegger fue uno de los más importantes filósofos alemanes del siglo XX.

[xiii] Sí, está bien, exageré un poco. Pero lo cierto es que no entendí mucho de lo que dijo Aristóteles. Un poquito sí.

[xiv] Sí, es aprieto. La palabra “apretar” no existe. Por lo menos no como sinónimo de oprimir.

Nota del editor

Foto de portada: las musas de las artes

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