Crónica y fotos del show de Daniel Johnston en La Trastienda MVD

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Daniel Johnston fue la frutilla de la torta de un mes de abril lleno de artistas a los que valía la pena ver. Artistas nuevos como los Black Keys. Artistas con un pasado reciente exitoso, como los Franz Ferdinand. Artistas con un pasado legendario pero con un presente nada bueno, como Chuck Berry. Y artistas inclasificables, como Johnston.

Crónica: Miguel Acosta @miguelacosta75

Fotos. Carlos Pazos

En la previa, se podía palpar la expectativa que generaba este show. Gran cantidad de artistas se podían ver mezclados entre el público, que si bien no llenó La Trastienda, asistió en un buen número. Por allí pudimos ver a Sebastián Teysera, de La Vela Puerca, Garo Arakelian, Dani Umpi, así como músicos de las bandas La hermana menor y Los hermanos Láser. Otro de los que andaba entre el público era el director de cine Pablo Stoll.

Este recital de Johnston venía con condimentos extras, como la suspensión del concierto que iba a dar en marzo por problemas de salud. A eso había que sumarle sus conocidos achaques mentales (bipolaridad, esquizofrenia), lo que generan que sus shows sean imprevisibles. Por si fuera poco, desde Argentina llegaban las críticas de su show, en los cuales lo habían notado perdido sobre el escenario.

Todas las dudas que había se desvanecieron cuando Johnston entró al escenario. Vestido con una remera blanca con un estampado amarillo de uno de sus personajes de historieta, el cantante se paró frente a un público que lo recibió con un cálido aplauso.

Con la gran ayuda de Eté y Los Problems, quienes hicieron de banda telonera y de soporte de Johnston, se fueron sucediendo dieciséis canciones de toda la carrera de este artista independiente. Con el apoyo de una carpeta con las letras, aferrado a la jirafa y a su micrófono, con una mesita en donde apoyó sus botellas de refresco, Johnston fue cantando temas como “Love not dead” o “True love will find you”. Era evidente un temblor de su mano y brazo izquierdo y su timidez, pero nada de eso afectó su forma de cantar. No se olvidó de las canciones, ni dudó, como le había sucedido en su show en Buenos Aires dos días antes. Es más, bromeó con el público, se lo notó contento y expresó su felicidad por estar de gira por Sudamérica.

El único momento verdaderamente Johnston de toda la noche fue cuando se sentó al frente del teclado para interpretar un set de canciones. No pudo pasar de la primera, ya que la emoción lo hizo dejar el tema a la mitad y comenzó a golpearse la cabeza con el micrófono. De inmediato, Eté y Los Problems volvieron al escenario para seguir con el set de canciones preparadas para esta noche.

El recital fue breve: esas dieciséis canciones se fueron  en poco más de una hora. Para su despedida, Johnston cantó a capella y fuera de lo previsto la canción “Devil town”, la que refleja esa vida interna que puede tener un artista como el que vimos este jueves en La Trastienda de Montevideo.

Registro gráfico del show apertura de Eté y Los Problems:

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