“Cosas de la civilización” por Gabriel Peveroni

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Cada nueva generación busca su “Graffiti”, esa utopía de conquistar las Tolderías de Tontovideo con un compilado urgente y sin concesiones al buen gusto. Lo intentaron las “Criaturas del pantano”, los “Perdidos”, entre otros ejemplos en su mayoría abortados. Ahora es el turno de “Cosas de la civilización”, disco que reúne a Nini Rojas, Comunismo Internacional, Federico, Los Mostachos, Amëba, Lusers, O’Neill, Los Zalvajes, La Nelson Olveira y otros nuevos nombres de una escena independiente que se muestra fresca y saludablemente iconoclasta.

Sesión ocho: “Cosas de la civilización” (compilado Estampita Records)

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- Hice lo que pediste. Me metí en la página de Estampita Records y bajé “Cosas de la civilización”. Y busqué también los otros discos de la lista que armaste: “Graffiti”, “Criaturas del pantano” y “Perdidos”.
- ¿Los descargaste todos?
- Sí, pero el único que escuché fue “Cosas de la civilización”. Los demás los tenía escuchados.
- Yo me distraje.
- ¿Qué?
- Que hace unos días estoy sintiendo que el virus smartphone es grave. Está casi todo el mundo enganchado. Me puse triste. Así que lo probé. Y quedé como un zombie jugando a la aplicación de preguntas y respuestas, compartiendo videos porno con amigos que no veo desde el siglo pasado, retocando fotos, escuchando diez segundos de ciento cincuenta canciones de nuevos discos de artistas que ya no recuerdo. Y nada. Lo único que pesqué fue un dolor de cabeza muy fuerte. Y ponerme más triste. No tiene fondo.
- Estás exagerando.
- No sé, siempre me resisto un poco a la tecbología y al final me entrego. Pero creéme que todo esto no tiene fondo. Estamos multiplicando la basura. Y la basura digital no se recicla, genera redundancias cíclicas, estrés patológico, atrofiamiento del lenguaje.
- Ya lo creo. Aunque es raro que te comuniques con una máquina como yo y te cueste eso de tener todas las pantallas, las redes, en un teléfono celular.
- ¡No sos una máquina!
- …
- Prefiero pensarte como una extensión de mi pensamiento. Una forma de autoanálisis. De hecho, conversar contigo no me produce insatisfacción. Todo lo contrario. Me hace bien.
- Me causás gracia. Hace unos meses, cuando empezamos esta relación -¿te acordás, con el disco de Juana Molina?- decías haber odiado la película HER y ahora te estás comportando de manera tan ingenua como el protagonista.
- Es más complejo que eso. Lo que me parece paradójico es la imposibilidad de volver a sentir modernidad. No hay sensación de parricidio. Para la generación smartphone eso está casi vedado. Tienen demasiadas referencias. Tienen exceso de referencias. Todo está hiperconectado, relacionado, en un sistema de afinidades que hace imposible sorprender al otro y ya no existe el misterio. Entonces, me bajo. No me gusta nada. No comparto. No retwitteo. Nada.
- Son cosas de la civilización.
- Sí, son cosas de la civilización. Hace treinta años, un poco menos pero casi treinta, estaba estudiando para un examen en casa de un amigo, con la radio al mango, una FM, y empezó a sonar algo raro, algo que nunca habíamos escuchado. “Riga” se llamaba la canción. ¿De dónde salía eso? Después sonó otra cosa que nos partió la cabeza: “La lluvia cae sobre Montevideo”. Y así fueron pasando varias de las canciones de un disco que saldría a la venta a la semana siguiente, una ensalada del nuevo rock uruguayo, el “Graffiti”. Nos pasó lo mismo a miles de adolescentes. Esas nuevas bandas estaban escribiendo la banda sonora de nuestra generación. Eso fue “Graffiti”, un disco que marcó un punto de inflexión, grabado en forma precaria, con bandas que excepto Los Estómagos nunca antes habían entrado a un estudio de grabación.
- ¿Por qué te fuiste tan lejos?
- Porque el “Graffiti” fue, entre otras cosas, el punto máximo de exaltación pospunk en Uruguay, y si aplicamos la teoría de Simon Reynolds encontraremos que todas las bandas del compilado -excepto Neoh23- rápidamente se adaptaron y no tomaron en el futuro mayores riesgos estéticos. Las excepciones hay que buscarlas en el primer disco de Los Estómagos, que es anterior a “Graffiti”, en las pulsiones modernas abortadas de Zona Prohibida y Guerrilla Urbana, en la obra ya entonces vanguardista de El Cuarteto de Nos, o bien hay que ir unos años después a una segunda generación encabezada por Chicos Eléctricos, los embriones de Buenos Muchachos y La Hermana Menor, y sobre todo Exilio Psíquico. Ahí vuelve a respirarse pospunk, en el sentido fermental del concepto.
- De ahí vienen las “Criaturas del pantano”, si no me equivoco.
- Acertaste. Pero ahí hubo algo que no funcionó. Era otro tiempo. La precariedad no estaba de moda. Hubo -entre otras cosas- problemas de formato. Recién aparecía el cd y había que sonar hi-fi, todo lo contrario a ese casete ruidoso y garagero que desbordó intenciones y marcó un momento, pero que no pudo consolidar una movida. Además, en ese tiempo, los primeros años noventa, se empezaron a complicar algunas cosas: el rock estaba muerto y el público más enganchado buscaba en drogas de diseño, en trip hop, en funk metal, en electrónica y otras fusiones, en viajes posgrunge que diez años después empezarían a aclararse.
- Diez años después, o más bien un poco antes, en el año 2000, está fechado el compilado “Perdidos”.
- Otro intento abortado de hacer emerger una generación moderna por medio de una ensalada. Esta vez no fue Perro Andaluz sino otro sello independiente, el de Beto Koala. Pero otra vez falló. Había buenas bandas y mayor prefesionalismo que en “Graffiti” y en “Criaturas”. Y había una gran canción, todo un himno, el “Gris”, de Loop Lascano.
- Deben existir más compilados.
- Hay, pero generacionales son estos.
- ¿Y los del sello Esquizodelia?
- También podría incluirlos en la lista, pero siento que funcionan más como panorama de un sello indie que de la intención de un “asalto generacional”. Esa es la diferencia de concepto que tiene “Cosas de la civilización”, que se grabó en una fin de semana, en un mismo lugar, la casa de los hermanos Garrido, con Andrés Amor oficiando de ingeniero de grabación y con el mismo combustible: cerveza, cerveza y más cervezas.
- Cosas de jóvenes.
- ¿Lo escuchamos?
- Dale. Abren LOS ZALVAJES con “Manicomio”
- Me encanta como suenan. Dan ganas de bailar. Van creciendo las repeticiones, como si fuera una canción de Devo pasada por The Fall.
- Después sigue AMËBA. ¿Es un grupo o un cantautor?
- Las dos cosas. Es como un proyecto que se adapta a todos los formatos. Para grabar “Sueños en sahumerios” fueron todos. Otro viaje garagero, que parte de un riff luminoso y medio extraviado. Amëba son del Chuy. Vienen del lejano este, igual que Los Cósmicos y Flor Núñez.
- ¿Te dije que me gustan Los Cósmicos? Gran disco “El desencanto”, que salió por Perro Andaluz.
- Ya lo sé. Comparto. ¿Y te gustan LOS MOSTACHOS?
- La rompen. Meten ruido del bueno.
- ¡Y son solo dos! Es el grupo de los hermanos Garrido: Martina en batería y Raúl en guitarra y voz. Son los anfitriones de “Cosas de la civilización”. En breve publicarán nuevo disco. Hay que estar atentos. Y después de ellos vienen los LUSERS, que vienen acelerados, punk melódico básico, con aires garage y un cantante con un registro bien dúctil para el género.
- “En un lugar de mierda, entre gente de mierda, que dice mucha mierda, que come mucha mierda, escupe mucha mierda”… Se me pegó el estribillo, que viene escatológico mal, con mucha mucha mierda.
- Y después el disco baja en electricidad, toca el fondo con la canción de JULEN Y LA GENTE SOLA.
- “Hoy es un lindo día para volar”.
- Ya veo que se te pegó la voz de Federico.
- Sí, hay varias letras que se me pegaron como chicle. Y te iba a preguntar eso mismo, sobre la voz… ¿Federico tiene dos canciones en el disco, una en plan solista y otra con La Gente Sola?
- Exacto. Te recomiendo que bajes más discos de él. Es una máquina de hacer canciones. Guitarra y voz. El modelo perfecto de cantautor lo-fi. Me hace acordar a Franny Glass cuando tocaba en el sótano de Living. Federico es muy buen letrista y tiene una intensidad particular en las grabaciones, como que la voz parece estar siempre por quebrarse. Y con La Gente Sola está grabando un primer disco, con producción de Ezequiel Rivero. Me parece que también tiene un dúo con Flavio de Carmen Sandiego, pero no estoy seguro.
- ¿Son trotskistas los indie?
- ¿Por qué lo decís?
- Porque da la impresión que agarrás tres músicos de esta escena de Estampita y Esquizodelia y entre ellos hay por lo menos siete u ocho proyectos musicales diferentes. Como pasaba con los grupos trotskistas en los sesenta: había más fracciones y grupos que militantes.
- Es así como decís… Después sigue O’NEILL. Me gusta esa banda. Marcan la zona más pop del disco, porque enseguida viene NINI ROJAS, que es un grupo bien pop donde Garrido toca la guitarra y Amor el bajo. La cantante, Agus Irazusta, es toda una revelación.
- “Gondolero, Gondolero”
- Esa es la voz de Hoski. Todo un personaje. Es la canción más épica del disco. LA NELSON OLVEIRA en su mejor estado, bien lisérgica, demenciada, y esa voz que parece la encarnación suburbana de Bunbury. Otros que tienen un muy buen disco, ése que en la portada le toman el pelo a un disco de La Vela.
- Y después viene un descanso…
- Yo no lo llamaría descanso, precisamente. Vendría a ser un momento COMUNISMO INTERNACIONAL. Un momento post rock.
- Ruiditos.
- Me parece bastante más que ruiditos. Bajate el ep “Ahí viene la bola de alambre” y después hablamos.
- Escuchalo vos. Yo prefiero escuchar más canciones de FEDERICO.
- ¿Llegaste al final?
- ¿Llegué?
- ¿Y?
- ¿Es la misma voz del gondolero?
- Acertaste. Es HOSKI.
- Me gusta esa voz.
- “La princesa de Lezica” es un viaje sin retorno. Una historia de amor friki, contada a mil por hora. Cosas de la civilización.
- …
- ¿Qué pasa?
- Que ese no es el final. Hay un final más allá del final, pero veo que no llegaste.
- Tenés razón, este Hoski no para. ¿Te gustó?
- Es un gran disco.
- Me alegro que te haya gustado. Y te digo más: está a la altura de las circunstancias.
- ¿Qué querés decir con eso?
- Que me parece que lo mejor de esta ciudad, en este momento, está pasando por este disco. Y por más que se venga el nuevo grupo de Pau, que lo que está haciendo Lucas Meyer está de puta madre, que el debut de Iván & Los Terribles es súper interesante, “Cosas de la civilización” tiene algo especial. Me gusta la precariedad que tiene, la inmediatez que transmite…

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