Canciones no perecederas por Silvana Sandonato

stoneroses

¿No te pasa que escuchás una canción que te copa una y otra vez y a la milésima ya no te gusta tanto y te dejan de dar ganas de volverla a escuchar? Bueno, esas son las que tienen fecha de vencimiento. Pero están las otras, las que nunca te cansás de escuchar. Yo tengo una playlist con esas. Y, a veces, cuando ni siquiera tengo ganas de innovar, voy a lo seguro y las vuelvo a escuchar y el alma te hace: “ahhh”, como con satisfacción. Incluso me pasa que a la millonésima vez pienso: “¡pah! ¡Qué buena que es! ¿Cómo no me había dado cuenta antes?”. Y en realidad ya me había dado cuenta porque había pensado lo mismo la vez anterior que la escuché.

A modo de confesiones de invierno (que sigue bravo) les voy a contar cuáles son. Y, en una de esas, a ustedes también se les pegan al cerebro cual chicle globero. Como siempre, no sé muy bien por qué estas sí y otras no. Debe ser, justamente, un tema del cerebro. O, bueno, también puede ser un tema de que tengan droga y por eso se vuelvan adictivas. Pero estoy segura de que cada uno debe tener un combo distinto. Como dice un amigo mío: “cada uno tiene su droga”.

The Turtles – Me about you

The Turtles fue una banda de pop, rock psicodélico y folk rock estadounidense definida por un sonido de buen carácter, jovialmente melancólico e, incluso en ocasiones, descarado y fresco. No me van a decir que esta descripción no es deliciosa. Sobre todo lo de “sonido de buen carácter[i]”. Me podría perfectamente haber hecho la sota y adjudicarme la autoría de la definición pero no, es lo que se puede leer en Wikipedia, no voy a morder la mano que me da de comer. Me parece realmente una exquisitez y, además, es muy yo. Lo de “jovialmente melancólico” parece que me lo hubieran copiado. Bajón pero bien. Les puede resultar contradictorio pero no lo es[ii]. En fin, iba diciendo que esta banda de nombre de animal (siguiendo el estilo de The Byrds –Los pájaros–) supo tener su gran hit con Happy together; sin embargo, ésta me aburrió hace tiempo y la que quedó fue Me about you. No fue un top nada y no sé por qué. Me resulta maravillosa y de un sonido con una actualidad tremenda. Publicada en 1967, es una canción que no delata su edad[iii]. Arranca que parece una canción de Phoenix pero después se vuelve mucho mejor[iv]. Al principio se pueden escuchar unas lindas notitas de xilofón por atrás de la voz de Howard Kaylan, y capaz es por eso que ya de pique me cautiva porque, por si no lo sabían, el xilofón hace que cualquier canción sea una mejor canción. Después se desata la bata, enseguida van apareciendo los vientos de a uno hasta que parece una sinfonía y la batería cierra con una especie de marcha militar a puro redoblante que se anticipaba ya desde la mitad de la canción con unas trompetitas solistas. Mi profesor de música de tercero de liceo, que me enseñó la clasificación de los instrumentos, estaría muy orgulloso de que, 15 años después, pueda distinguir un viento metálico en una canción. Quizás no sea tanto por su buena labor, sino porque escuché miles de veces la canción en cuestión.

The Stone Roses – Waterfall

Corría el año 1989 cuando salió el disco homónimo y debut de los Stone Roses. Aquel  de la tapa estilo Pollock[v] con unas rodajas de limón. Yo, si bien ya empezaba a tener un poquito de uso de razón en general, todavía no tenía uso de razón musical. No fue hasta hace muy pocos años que descubrí y adoré a los Stone Roses[vi]. ¿Por qué nadie me avisó? Me hubiese gustado escuchar hace mucho tiempo esta canción. Es mega reconfortante. A veces la escucho y pienso que soy una catarata. No sé cómo hicieron para lograr que me crea eso porque no soy de las que se llevan el mundo por delante ni mucho menos. Pero a veces está bueno sentirse así o pensarse capaz de ser así. Creo que es lo mejor de la banda. Si bien Ian Brown nunca es recordado particularmente por su voz, los coros en Waterfall son hermosos y perfectos. La voz del baterista Alan Wren de fondo funciona a modo de eco de la de Brown y el resultado es precioso. Tiene un comienzo de guitarra arpegiada y un final instrumental que me hace acordar a los Who. Los Roses fueron la banda que dio el puntapié inicial al llamado Madchester y, aunque eran mucho mejores en todos los aspectos que sus sucesores y coterráneos, Oasis, su desafortunado timing a la hora de sacar un segundo disco, y los problemas al interior de la banda y con su discográfica, los relegaron al cuasi olvido. Para la segunda mitad de los noventa, cuando yo empecé a tener uso de razón musical, ya nadie hablaba de los Stone Roses.

The Beach Boys – Don’t worry baby

A ver si nos entendemos: los Beach Boys encaran más que Gardel con guitarra eléctrica y doble pedalera. Soy bastante fan. Me parece que por estas latitudes están un poco subvalorados y reducidos a Surfing USA que es de lo más soft que tienen. Tengo muchas cosas que decir al respecto pero me voy a limitar al hecho de que en la música hubo algunos genios y Brian Wilson fue uno de ellos[vii]. No sé qué pueda decir de esta canción que la canción no diga por sí misma. Fue escrita por Wilson a principios de 1964 con la idea de reflejar el sonido de una canción que le venía rompiendo la cabeza y que, estimaba, había escuchado unas mil veces: By my baby de las Ronettes. Es decir, él también se castigaba con la misma canción, no soy yo sola. Y si bien la letra parece una gran pelotudez de un paloma que le daba demasiada importancia a un auto (en resumen, unos tipos le abuchean el auto y él acepta correr una picada tipo Rápido y furioso para determinar quién es el más groso y la noviecita le dice: “no te preocupes, todo va a salir bien”, o sea, vómito), yo creo, como si conociera el paño, que Brian, en realidad, se estaba reflejando a sí mismo en su enorme necesidad de contención. Todo escrito, claro, en código canción de amor veraniego. Siempre fue un derrotista al que todo lo afectaba. Pero si alguien creía en él, si alguien creía que no estaba loco, entonces podía, incluso, dejar de estarlo. Los Beach Boys hacen que me den ganas de que vuelvan las bandas de coros frondosos.

Faded Peper Figures – New medium

Ahora nos venimos al 2010, año en que fue editado el segundo disco de la banda electropop Faded Paper Figures. La canción la escuché por primera vez en Urbana y pude saber qué era a la vieja usanza: esperando a que terminara, porque en Urbana te pasaban la grabación de la locutora diciendo el nombre de la banda y de la canción al final. Todavía no existían las apps para eso. Al año siguiente yo me fui de viaje con un mp3 lleno de música para que me acompañara en los trayectos en tren y para relajarme antes de irme a dormir. De todas las canciones que había ahí adentro sólo me acuerdo de dos: New medium y Time to sleep de Marble Sounds. Ustedes sacarán en conclusión cuál era la preferida para el tren y cuál para la hora de dormir (¡creo que había un par de discos de Los Campesinos! pero no me acuerdo de ninguna canción en particular, quizás estaba por ahí The sea is a good place to think of the future pero no podría asegurarlo). Cinco años después no me aburro de New Medium (de la otra un poco sí porque me da sueño). No creo que sea una canción destinada a permanecer en la historia y ni siquiera sé bien de qué va; entiendo algo así como que a esta altura es posible editar la vida, como una película. Creo que es la mejor canción del disco que también lleva ese nombre. Además de éste, es extremadamente recomendable el primero, Dynamo, de 2008. Definitivamente le digo sí al electropop.

Say Hi To Your Mom (Say Hi) – Sweet sweet heartkiller

No me acuerdo ni por asomo cuándo fue la primera vez que escuché esta canción aunque debería porque no fue hace mucho, un par de años o tres. Odio no acordarme. Siento que es el tipo de cosas que me gustaría contarle a mis nietos cuando sea vieja (o a mis gatos, dependiendo del devenir de estos próximos años). Y si bien esta tampoco es una canción de esas destinadas a quedar en el imaginario colectivo, lo admito, creo que lo que hace que no me aburra nunca es que en ella aparece la palara ginsu. Esta tal heartkiller es como un ginsu. ¿Se acuerdan? Ese cuchillo que era tan afilado y potente que cortaba hasta un tubo de acero. Nada, no tengo palabras, simplemente es maravillosa. Amo las canciones que tienen frases o palabras que se salen del vocabulario común de la música popular. No cambien nunca.

The Rolling Stones – She’s a rainbow

Creo que esta es la canción favorita de los Rolling Stones de la gente a la que no le gustan los Rolling Stones. Y claro que en ese grupo estoy yo. Lo que más me gusta de ellos es la época de Brian Jones. Si bien era un mal tipo (dicen) era el mejor músico de la banda. Así y todo no pudo escribir esta canción que en realidad es obra de Jagger y Richards. Si hubiese escuchado todos los discos de los Rolling diría que Their Satanic Majesties Request es el mejor, pero como no lo hice mejor me callo. Esta canción es de lo más lindo de la psicodelia. Me gusta que hayan dejado de ser los chicos malos por lo menos por una canción. Y creo que no es al azar el nombre, no porque quede lindo, el arcoíris aparece llevándose las tormentas y haciendo aparecer el sol. Poéticamente es una imagen transmutadora de lo malo a lo bueno. Bueno,  ya estoy pirando, pero ojalá que en tu vida encuentres por lo menos una persona que sea como un arcoíris.

Queen – Don’t stop me now

Esta la quería poner en primer lugar pero no lo hice para que no se notara tanto mi favoritismo para con Queen. Creo que lo logré. ¡Ay! ¿Lo dije o lo pensé? Parece que está científicamente comprobado que Don’t stop me now es la canción más “feliz” jamás escrita (pero fue escrita. Nunca voy a entender la etimología de esta forma de decir). No sé, algo de un estudio de un neurocientífico cognitivo de la Universidad de Groningen en los Países Bajos[viii] que encontró una ecuación a través de la cual obtener las canciones que más nos hacen sentir bien. El artículo me aburrió un poco por lo que no lo terminé de leer, pero debe estar bien porque en los Países Bajos siempre descubren cosas grosas que están bien. Y sí, a mí también me hace sentir bien esta canción, por lo tanto, resulta que no soy nada especial y que mi cerebro funciona como el de los demás. Un verdadero fiasco. Pero bueno, no importa, si voy a ser un fiasco que sea por Freddie. Siempre que pongo esta canción me hago la que la sabe tocar en el piano, moviendo los dedos arriba de la mesa. Sí, hago la mímica, es de loser total, ya lo sé. Y, no es por nada, pero me sale muy bien, me lo han dicho. Soy muy buena fingiendo que toco el piano. Y una vez me imprimí la partitura e intenté tocarla en el piano de verdad. Bueno, digamos que soy mejor tocando la mesa. Creo que solo Freddie pudo haber escrito esta canción y que fuera de verdad. A él le gustaba divertirse fuerte y no había ni un vacío ni nada al otro día. No se excedía para evadir la superficialidad de la fama y esas cosas que les pasan a otros músicos, para nada, le divertía, era feliz, era más simple y mucho más consciente de sí mismo que tantos otros que se toman demasiado en serio.



[i] ¿Es un sonido o un vino?

[ii] ¿Se acuerdan que les expliqué algo muy parecido en “La banda sonora de la melancolía”?

[iii] Cual Mirtha Legrand.

[iv] Y parece cosa de mandinga que me pase esto, porque hay un disco que se llama The Phoenix and the Turtle que es de Beverley Martyn. Yo no la tenía pero hizo una canción con Nick Drake, el de Pink Moon. De ahí que la conozco. ¡Qué loco! ¿No?

[v] Wikipedia dice que Jackson Pollock fue un influyente pintor estadounidense y una importante figura en el movimiento del expresionismo abstracto. Era reconocido por su estilo único de salpicar pintura.

[vi] Claro que es un guiño a “I wanna be adored

[vii] Me limito porque no quiero quemar el tema “Beach Boys” para una próxima entrega del blog. Peñarol inteligencia.

[viii] Les dejo acá el artículo del estudio de Jacob Jolij, el neurocientífico del que les hablé: http://www.techinsider.io/neuroscientist-jacob-jolij-created-the-most-uplifting-playlist-ever-2015-9.

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